Parece que sí. Durante muchos años se nos ha sugerido que bebamos, bebamos, bebamos … al menos 1 litro y medio por día. El agua es buena para nosotros, nos hidrata, nos ayuda a encontrar energía, nos limpia de sustancias nocivas y toxinas. Ahora, sin embargo, un estudio realizado por el profesor Mark Whiteley en una clínica de Londres parece haber demostrado cómo esta «exageración» en la bebida produce efectos nocivos, incluido el hecho de que crea una especie de adicción.
El fenómeno del aquaholismo, como se llama adicción al agua, está aumentando y preocupándose por los efectos negativos sobre la salud.

Riesgos para la salud: según el profesor Whiteley, cirujano y fundador de la Clínica Whiteley en Londres, beber agua a menudo y «anula» la sensibilidad de nuestro cerebro para alertarnos cuando superemos el «límite» aceptado por el cuerpo.

Ha habido casos de sudoración realmente excesiva hasta el punto de tener que intervenir en las glándulas sudoríparas. Otro trastorno importante es el insomnio: al dormir, nuestro cerebro libera ADH, una hormona antidiurética que controla el funcionamiento de los riñones y evita que nos levantemos para orinar por la noche.

Con un exceso de agua ingerida, esta hormona ADH está inactiva y ya no expresa correctamente una función tan importante.
También parece que los bebedores «compulsivos» se arriesgan a modificar el equilibrio electrolítico del cuerpo y «diluyen» la sangre en exceso.

El ciclo sodio-potasio, dos minerales fundamentales, parece estar alterado. Las consecuencias pueden ser graves, desde la predisposición hasta las enfermedades cardiovasculares e incluso la muerte.

Una nueva forma de dependencia, por lo tanto, que nunca debe tomarse a la ligera.
Entonces, ¿cuánto debe beber?
El mejor consejo es «beber cuando tengas sed». No exceda los ocho vasos de agua al día y alterne con otros líquidos como leche y jugos de frutas. …. ¡Una vez más debemos dejar que el sentido común prevalezca!

GALERÍA DE FOTOS